Entrevista a Rafael Lafuente: Biólogo. Responsable del Laboratorio de Andrología.

Rafael Lafuente
Rafael Lafuente

Concienzudo, puntilloso y riguroso. Así es el responsable de evaluar y “cuidar” los espermatozoides de nuestros donantes y pacientes.

El Laboratorio de Andrología que dirige es el lugar donde se realizan los seminogramas y otras pruebas de carácter andrológico a los varones. Allí también se capacitan (preparan, mejoran) las muestras de semen para realizar inseminaciones o fecundaciones in vitro, se congelan muestras y se recupera esperma de biopsias testiculares.

Hoy Rafa toma la palabra invitándonos a conocer su quehacer diario:

H.P.: Hace 19 años que estás trabajando con el Dr. Brassesco. A lo largo de estos años los avances científicos y clínicos nos han abierto un “mundo de posibilidades” y han hecho que la forma de trabajar sea muy distinta. Explícanos como fueron tus inicios en el CIRH y qué evolución has observado.

R.L.: He tenido la oportunidad de vivir los avances científicos más importantes en un campo de la ciencia que está en continuo cambio. Es fascinante mirar hacia atrás, y con esta entrevista, me estoy dando cuenta que en estos años he tenido la suerte de vivir una auténtica revolución en el campo de la Reproducción Asistida. En mis inicios encontré un equipo de personas reducido, éramos sólo 6 personas entre secretarias, médicos y biólogos. Desde entonces no hemos parado de crecer y se han ido definiendo los distintos departamentos y áreas de trabajo. He podido vivir de primera mano la incorporación de técnicas como la ICSI, la aparición de nuevos medios de cultivo, la mejora de los programas de crioconservación, y en los últimos años me he podido dedicar a incorporar nuevas técnicas diagnósticas de la infertilidad masculina, así como nuevas técnicas de selección espermática. Hoy en el CIRH somos más de 45 profesionales con un proyecto común, ayudar a parejas que quieren cumplir un deseo, ser padres.

H.P.: En el pasado, la responsabilidad de poder tener hijos recaía casi exclusivamente en la mujer y ésta era la única que se estudiaba en profundidad, percibiéndose en ella un sentimiento de culpabilidad e inadecuación. En la actualidad, la infertilidad masculina ha dejado de ser un mito y se ha determinado que el varón tiene un papel tan importante como el de la mujer a la hora de concebir un hijo. Debido a las diferencias culturales de género que todavía arrastramos, muchos hombres tienden a realizar una asociación equivocada entre la capacidad reproductiva y la masculinidad o sexualidad. ¿Cómo manifiestan los pacientes estos “roles” en vuestro laboratorio? ¿Qué reacciones o conductas soléis observar?

R.L.: Tienes razón, en la época de nuestros abuelos la mujer era la única responsable de no poder tener hijos, o al menos es lo que se creía. Hay que pensar que la mujer siempre ha estado mejor estudiada y que el hombre no lo ha sido tanto. Entre otras cosas, porque el hombre no tiene el hábito de acudir al médico, y menos para temas que puedan cuestionar su virilidad. La mujer no tiene problemas en ese sentido, externaliza más sus emociones y sabe muy bien a qué especialista acudir. Si el hombre necesita ayuda en algún tema reproductivo, acaba siendo atendido por el ginecólogo de su mujer o en el mejor de los casos por un urólogo. El problema es que aún no está bien definida la figura del andrólogo en la medicina moderna. Resulta chocante que no sea obligatorio disponer de un andrólogo en la plantilla de un centro de reproducción asistida, ¿cómo van explorar al hombre y realizar un estudio previo correcto? Queda mucho trabajo por realizar en este sentido, justamente para intentar que el paciente no asocie equivocadamente la capacidad reproductiva y la masculinidad o sexualidad. Con frecuencia hay pacientes que nos dicen que ellos están bien, que es su mujer quien tiene el problema. Es una conducta típica, lo que no saben es que incluso con un seminograma normal, podrían tener problemas para concebir por un factor masculino.

H.P.: Aunque los hombres juegan con ventaja, se ha visto que la edad también es un factor determinante en la fertilidad masculina. ¿Hasta qué punto puede influir? ¿Qué mensaje lanzarías en ese sentido?

R.L.: Aunque se sigue estudiando el efecto de la edad en la fertilidad masculina, uno de los últimos estudios publicados demuestran que la edad avanzada en el hombre infértil se relaciona con un incremento de la vacuolización de la cabeza del espermatozoide, así como de fragmentación del ADN, hay una peor morfología, menos movilidad progresiva y más espermatozoides muertos. Eso no significa que no podamos realizar un tratamiento de reproducción, pero debemos evaluar bien al paciente para tomar las medidas que sean necesarias para escoger a los mejores espermatozoides. Seguramente, en un futuro la tendencia será a realizar tratamientos muy personalizados, y la edad será una variable muy importante para diseñar dicho tratamiento, tanto para ella como para él.

Por tanto, mi mensaje es acudir al especialista lo antes posible, y que si se acude con cierta edad, que se estudie antes con un andrólogo para intentar conseguir el tratamiento más adecuado para su caso. En estos casos es cuando un buen diagnóstico puede resultar decisivo para el éxito del tratamiento.

H.P.: Para ser padres, además de mirar el “reloj biológico”, es importante cuidarse porque los hábitos de vida influyen en la calidad de los espermatozoides. ¿Cómo puede influir el estilo de vida? ¿Qué hábitos son recomendables?

R.L.: Es una pregunta que nos hacen con mucha frecuencia, ¿qué puedo hacer para mejorar los parámetros seminales? Está claro que no hay nada milagroso, que en esta vida hay que hacerlo todo con equilibrio, sin abusar de nada. Con una dieta equilibrada y algo de ejercicio debería ser suficiente. En ocasiones es necesario tomar algún complemento alimenticio como vitaminas y antioxidantes. Hay muchos en el mercado y específicos para la infertilidad masculina que aunque no hacen milagros, sí que hemos visto que mejoran la calidad de la célula, haciéndola más viable. De nuevo el andrólogo sabrá exactamente qué tipo de antioxidantes es el más adecuado y podrá aconsejarle al paciente. Además, disponemos de pruebas previas para evaluar el grado de estrés oxidativo de los espermatozoides, con estos resultados se puede decidir la conveniencia o no de tomar antioxidantes.

Algo que estamos estudiando en estos momentos es la influencia de la contaminación atmosférica en la calidad seminal. Seguramente hay efectos negativos pero intentaremos dilucidar hasta qué punto puede ser perjudicial. No olvidemos que Barcelona es una de las ciudades más contaminada de Europa.

H.P.: En tu día a día, se producen muchas situaciones delicadas (pedirle a un paciente que se “relaje” en un “cuartito” para recoger una muestra seminal, dar un mal resultado de un seminograma, notificar que no se han recuperado espermatozoides de una biopsia testicular) que requieren un cierto cuidado anímico de los pacientes. Por tanto, el trato humano que los biólogos podéis brindar es fundamental. Más allá de los conocimientos técnicos, ¿qué cualidades crees que debe tener un biólogo experto en Reproducción Asistida?

R.L.: Nuestra relación con el paciente es menos facultativa que la de un médico, y podemos dirigirnos a ellos desde un punto de vista más cercano. Sabemos que hay cosas que le pueden preocupar que al médico no se lo van a contar, pero en un momento determinado sí puede hacerlo con el biólogo, momento en el que intentamos tranquilizarlo. Muchas veces hay que ponerse en su lugar para tener una idea de lo que está sintiendo, y puede llegar a ser muy duro. Aunque la noticia sea muy mala siempre hay que intentar decir algo positivo, dar un rayo de esperanza.

H.P.: El Banco de Semen tiene un papel muy importante en pacientes oncológicos que deciden criopreservar su semen antes de realizar tratamientos de quimioterapia o radioterapia. ¿Qué observaciones tienes de los pacientes en esas situaciones tan extremas?

R.L.: Siempre hemos intentado cuidar mucho a estos pacientes, ya que este tipo de tratamientos suele afectar a la producción de espermatozoides. Cuando nos entregan la muestra es posible que se realicen el tratamiento de quimio al día siguiente o que tengan una operación importante. Les pedimos que se esperen para informarlos en ese momento de la calidad de la muestra y si es necesario congelar otra muestra, facilitamos al máximo nuestra disponibilidad. Actualmente, el centro CIRH tiene en marcha un programa gracias a su Fundación financiando el mantenimiento de las muestras congeladas de pacientes oncológicos durante los primeros cinco años. Con esta iniciativa también intentamos promocionar la preservación de la fertilidad de este tipo de pacientes. Y para ello es indispensable involucrar a los médicos oncólogos para que informen a sus pacientes de la posibilidad de preservar la fertilidad acudiendo a congelar muestras de semen a centros como el nuestro. Creo que al menos deberían de estar informados al respecto.

H.P.: En el laboratorio también tratáis con Donantes de Semen. Háblanos un poco de ellos: ¿Cuáles son sus principales motivaciones para donar? ¿qué dudas e inquietudes suelen transmitirte?

R.L.: Tenemos de todo, hay donantes con una clara vocación altruista que ya son donantes de sangre y que cuando se enteran de que se necesitan donantes de semen no les importa venir. La gran mayoría son estudiantes que sacrifican parte de su tiempo para ayudar a parejas o madres solteras. Evidentemente, cuando se enteran que hay una compensación económica por la donación, se ponen contentos y se motivan más. Muchos vienen con la duda porque quieren saber si son fértiles o no, y en muchas ocasiones han venido como candidatos a donante y salen como pacientes. Actualmente se rechazan por diferentes motivos a más del 80% de los candidatos, y es que la calidad seminal empeora con los años.

H.P.: ¿Qué te gusta más de tu trabajo y por qué?

R.L.: En mi trabajo he podido trabajar y formarme como embriólogo durante mis primeros 6 años en el CIRH y luego he desarrollado mi carrera profesional dirigiendo el Laboratorio de Andrología. Para mí fue importante tener los conocimientos de embriología para luego poder adecuarlos al mundo de la Andrología. La suerte es haber contado con un Director de centro que es fundamentalmente andrólogo y que ha sabido potenciar la andrología dentro del centro, dedicándole los recursos necesarios. La Andrología está de moda porque ahora nos hemos dado cuenta que hay muchos problemas derivados del hombre que no se solucionan con una FIV/ICSI. Empecé hace muchos años aprendiendo de los centros grandes, y ahora sin darnos cuenta, nos hemos convertido en un centro grande con muchas cosas que aportar. Con los años hemos incorporado técnicas que nunca hubiéramos pensado, tenemos los últimos avances científicos para poderlos ofrecer a nuestros pacientes, participamos en numerosos congresos y ayudamos a difundir todo ese conocimiento. Esto último pienso que es primordial, debemos transmitir lo que sabemos y lo que vamos descubriendo para que cualquier paciente pueda beneficiarse. Todo en conjunto hace que mi trabajo sea una aventura cada día.

H.P.: Explícanos la anécdota más curiosa que te haya sucedido trabajando

R.L.: Bueno anécdotas hay bastantes pero me viene a la cabeza la cara de muchos pacientes o donantes cuando les entrego el bote para recoger la muestra de semen. Me miran, y con la cara seria preguntan: ¿es necesario llenarlo?. Al ser el mismo bote que se usa para la recogida de orina, parece que surge esa duda y sólo de pensarlo se vuelven pálidos. Supongo que deben pensar que quizás es posible llenarlo, aunque se considera normal tener un volumen mínimo de 1,5 mL.

Entrevista a Ana Balquier: Responsable del Departamento de Administración.

Sincera, emotiva, divertida y real. Así es Ana. Probablemente la empleada de mayor confianza del Dr. Brassesco, con quién ha estado colaborando estrechamente desde sus inicios.

La he presentado como Responsable de Administración pero en realidad, a lo largo de la historia del CIRH, ha desempeñado múltiples funciones.

Ana Balquier
Ana Balquier

Hoy Ana toma la palabra:

H.P.: El año que viene hará 25 años que estás trabajando con el Dr. Brassesco. Empezasteis los dos solos pero a lo largo de estos años todo ha cambiado mucho. No sólo nuestro equipo ha ido creciendo sino que la forma de trabajar es distinta: el avance científico y clínico ha hecho que se adoptaran nuevos avances tecnológicos, la medicación ha evolucionado, la ley en esta materia ha sido modificada, etc. Explícanos como fueron tus inicios en el CIRH y qué evolución has observado.

A.B.: Es difícil describir en cuatro líneas mi trayectoria profesional, aunque intentaré explicarme lo más breve y mejor posible.

Mis inicios fueron en el año 1990, increíblemente intensos e igual de interesantes y satisfactorios. Empezar a trabajar tan joven y en una especialidad tan interesante fue muy gratificante. Una experiencia que no se “olvida”.

Tuve la gran suerte de tener como profesor/maestro al mismo Dr. Brassesco, él es quien me enseñó casi todo lo que sé profesionalmente hablando, me formó con mucha disciplina y a la vez con paciencia instruyéndome para no cometer errores. Utilizaba una frase que decía: “Aunque una vez te haya salido bien no quiere decir que lo sepas hacer“, era una forma de tenerme siempre en “alerta” para no descuidar detalle alguno.

Fueron años gloriosos, con mucha motivación personal. Aprendí desde cómo se analizaba una muestra de semen, ver la selección de los donantes de semen (banco de semen), saber preparar una bombona (para trasladar muestras para otros centros) saber por qué se utilizan hormonas en los ciclos de estimulación ovárica, el protocolo a seguir en una pareja que acude por primera vez a una consulta de Reproducción asistida etc…

Estuve en el laboratorio de FIV donde tuve el honor de ver un ovocito y un embrión, los estadios de los embriones etc. Estar en quirófano y desde un segundo plano ver a las pacientes (antes de la anestesia) como vivían ese momento antes de la punción folicular y por supuesto lo más gratificante ¡Como después de un tratamiento los pacientes conseguían su sueño: el embarazo!. En fin, una experiencia llena de mucho esfuerzo y trabajo y sobre todo de sensaciones muy bonitas.

Evidentemente, como no soy Médico nunca lo pude poner en la práctica con los pacientes de forma directa, pero sí indirectamente. Les puede entender mucho mejor y sobre todo mi enriquecimiento personal. De aquí a ver como se ampliaba la plantilla en todas las secciones y de estar rodeada de grandes profesionales. Llegaron nuevas técnicas de Reproducción asistida: la microinyección espermática, donante de óvulos, vitrificación de los mismos  etc. Y así fue como pasó una sencilla consulta de reproducción asistida a  llamarse CIRH (¡Donde los sueños se hacen realidad!).

H.P.: Conoces bien al Dr. Brassesco. ¿Cómo le definirías? ¿Cómo vive su trabajo? ¿Cómo te sientes trabajando a su lado?

A.B.: Bueno decirte antes de nada, que al Dr. Brassesco nunca se le conoce bien, ¡Siempre te puede sorprender! Y te enseña cosas nuevas e interesantes.

La mejor forma de definirle es: ¡Vive por y para el paciente! Hasta incluso me atrevería a decir que ha tenido que renunciar a su vida personal (no poder compartir muchos momentos con la familia) para estar siempre al lado del paciente.

En su trabajo es muy constante y tiene muchísima capacidad de trabajo. Goza de una visión muy amplia de las cosas y personas (pacientes y trabajadores). Para él cualquier problema tiene solución.

Como verás después de todo lo que he explicado, evidentemente decirte que siempre me he sentido bien y relajada trabajando a su lado.

H.P.: Si bien el diagnóstico y tratamiento del médico, así como el trato humano que éste puede brindar a los pacientes, es fundamental en el objetivo gestacional, creo que en nuestro día a día el cuidado anímico del paciente  recae en gran medida en esas cuidadoras, muchas veces anónimas, que lo atienden llamadas “secretarias médicas”. Vuestra labor es un eslabón imprescindible en todo el equipo sanitario. ¿Qué cualidades crees que debe tener una secretaria médica?

A.B.: Por supuesto sin lugar a dudas dos cosas: Aptitud y Actitud, aunque para mí es más importante la Actitud; creo que la actitud es lo que te hace llegar a los objetivos que te puedas marcar en la vida, tanto en el ámbito profesional como personal.

H.P.: ¿Cómo crees que afecta la Infertilidad a nuestros pacientes a nivel emocional?

A.B.: Desde mi experiencia en el CIRH, los pacientes viven de una forma muy angustiosa el tema de no poder ser padres (en general). Y según mi opinión, también lo “viven” de diferente manera las mujeres que los hombres, puesto que sus necesidades y sus sensaciones son diferentes aunque “se padres” sea un proyecto común.

H.P.: ¿Qué te gusta más de tu trabajo y por qué?

A.B.: En general me gusta tocar todas las teclas del departamento de Secretaría, aunque el trato directo al paciente es el que más me gusta. Probablemente porque con mi granito de arena ayudo a que el paciente se sienta mejor o al menos eso intento.

H.P.: ¿Cómo te afecta a ti, a nivel personal, trabajar en esta especialidad en la que las emociones tienen un papel tan importante?

A.B.: Me gusta que me hagas esta pregunta, porque es un tema que tuve que trabajarlo (desde dentro) bastante para no llevarme los problemas a casa. Los pacientes lloraban y yo lloraba, los pacientes reían y yo reía, me angustiaba cuando se angustiaban. Hasta que un día mi profesor/maestro (Dr. Brassesco) me explicó lo importante que era la implicación y la empatía con los pacientes, pero para poderlos ayudar, tenía que ver, percibir y sentir desde una forma más objetiva. Era la única forma de poder hacerlo bien profesionalmente y mantenerme bien personalmente.

H.P.: En muchas ocasiones me has hecho sonreír compartiendo anécdotas realmente divertidas. Explícanos alguna anécdota curiosa que te haya sucedido trabajando

A.B.: Buff!! Imagínate después de 25 años de trabajo puedo contar muchas anécdotas graciosas que nos han pasado y que junto con los pacientes nos hemos reído mucho.

Ahora mismo me viene una a la cabeza, la anécdota fue la siguiente:

Estábamos trabajando en la recepción del CIRH (antigua consulta) y una bióloga se puso a manipular muestras de semen en una sala que había en frente de la recepción. Como hacía un poco de ruido decidimos cerrarle la puerta para que ella pudiera trabajar bien y nosotras atender al paciente sin problemas. Después de un buen rato. (media hora mínimo), se nos acerca un paciente de la sala de espera y nos comenta que escucha “voces” y golpecitos en las paredes de dicha sala. Asombrada con lo que me estaba diciendo, me acordé en el momento que había dejado a mi compañera en la sala y que cuando cerré la puerta lo había hecho con llave. Oh My God!! Evidentemente, en seguida abrimos la puerta y mi compañera salió sin problema alguno. Fue una situación divertida, el paciente que fue testigo de esta situación estuvo con nosotras riéndose un buen rato.

 

Entrevista al Dr. Mario Brassesco: Director médico del CIRH. Bioquímico. Médico-Andrólogo.

MB
Dr. M. Brassesco

Sus pacientes y colegas le consideramos práctico, directo, comprometido, carismático y tan terco que no descansa hasta hacer todo lo necesario para que los pacientes logren su sueño de tener un bebé.

Aquí os dejo la entrevista!:

 

H.P.: Explícanos como fueron tus inicios en el mundo de la medicina Reproductiva…

M.B.: Comencé a trabajar en el año 1976 en la Fundación Puigvert, como bioquímico,  realizando análisis de semen y desarrollando las técnicas de preparación de semen para Inseminación Artificial . Por otro lado, participé en sus inicios en las técnicas de FIV del Hospital de Sant Pau.

Paralelamente, estudiaba medicina en la UAB de Barcelona, ya que lo más me atraía era el trato directo con los pacientes.

En 1989 decidí iniciar una nueva etapa desarrollando el Centro de Infertilidad y Reproducción Humana en la Clínica Corachán.

H.P.: De no haberte especializado en Reproducción Asistida, ¿a qué te hubiera gustado dedicarte?

M.B.: La verdad es que nunca me lo he planteado porque realmente hago lo que me gusta.

H.P.: ¿Qué cualidades crees que debe tener un médico especialista en RA?

M.B.: La primera entender que hay gente que te necesita y que puedes ayudarla. No siempre obtendrás el resultado que se desea pero incluso en los fracasos debes estar junto a ellos y tratar de entender su frustración tanto como puedas. Estar al tanto de los últimos conocimientos científicos, disponer de la última tecnología en el laboratorio para obtener buenos resultados, y sobre todo ser honesto a la hora de plantear los tratamientos.

H.P.: ¿Qué te gusta más de tu trabajo y por qué?

M.B.: El mundo de la Reproducción es un campo de constantes desafíos científicos. No solo me gusta el trabajo clínico, sino que disfruto discutiendo con los biólogos sobre cultivos celulares, incubadores y técnicas de laboratorio. Es un trabajo apasionante, y lo más importante: poder ayudar a hacer realidad el sueño de ser padres de numerosas parejas.

H.P.: ¿Qué es lo que más te preguntan en la consulta?

M.B.: Dr. ¿Conseguiré quedarme embarazada o no?. Lo cual a veces es muy difícil de contestar por lo que creo que es imprescindible actuar con la máxima sinceridad.

H.P.: La consulta de Infertilidad está a caballo entre la psicología y la medicina, porque nuestros pacientes sufren mucho a nivel emocional. Dinos algún consejo que sueles dar a nuestros pacientes?

M.B.: Que tengan perseverancia y que, a pesar de que puede haber momentos duros, hay que tener fe y luchar por ello ya que la mayoría de las veces se consiguen los objetivos.

H.P.: ¿Cómo te afecta a ti, a nivel personal, trabajar en esta especialidad en la que las emociones tienen un papel tan importante?

M.B.: Con las parejas acabas creando una relación especial porque entiendes todo lo que conllevan los tratamientos. A mí me cuesta mucho no involucrarme y ser frío en el análisis del caso, aunque eso es lo que más le conviene al paciente y muchas veces me quedo dándole vueltas sobre si podría haber algo que pueda mejorar las posibilidades de algún paciente, incluso en mi vida personal, cuando no estoy trabajando.

H.P.: ¿Crees que los problemas de Infertilidad afectan por igual a nivel emocional a hombres y a mujeres?

M.B.: Externamente no. La mujer es más expresiva en sus angustias y frustraciones. El hombre muchas veces hace el “papel” de apoyo emocional. Sin embargo, cuando visito a los hombres a solas, la gran mayoría demuestra las mismas emociones que sus parejas y cuentan como tienen que hacer “un papel” para que ella no sufra tanto. Muchas veces ellas lo interpretan como apatía o falta de interés.

H.P.: ¿Cuáles crees que son las principales causas de abandono de los tratamientos de RA?

M.B.: El desgaste emocional  de las parejas y desgraciadamente el motivo económico.

H.P.: Explícanos la anécdota más curiosa que te haya sucedido trabajando

M.B.: Veinticinco años dan para muchas historias. Recuerdo una  que pasó hace años, cuando mis hijos eran  muy pequeños y especialmente a  mi hija le encantaba la película de los “Aristogatos”. Estaba tan deteriorada que antes de venir a trabajar compré otra junto una película erótica para la estimulación con medicación de disfunción eréctil.

Hice pasar a un sr. a la sala, le puse la medicación correspondiente y le conecté el video.   Al cabo de un rato entro en la habitación y me dice el señor.: «Dr., a mi esto no me excita». Y cuál es mi sorpresa cuando miro al monitor y me encuentro a los Aristogatos. Nos reímos mucho y aún hoy la seguimos contando como anécdota de la consulta.

H.P.: ¿Qué crees que nos depara el futuro de la RA?

M.B.: Las tendencias van cada vez más hacia la selección de un único embrión para transferir logrando el máximo de éxito y sin que haya embarazo múltiple, evitando así riesgos tanto para la madre como para los hijos.

H.P. ¿Qué proyectos de futuro tienes?

M.B.: Si la salud me acompaña, espero seguir ayudando a parejas e incrementar mis funciones de docencia en la Universidad con el objetivo de traspasar mi experiencia a futuros especialistas en Reproducción Asistida.

Una parella perseverant


Recordo a la Sònia com una persona madura i amb molts bons valors. Però probablement el que destacaria d’ella és la seva capacitat de conciliar els sentiments i la raó.

El Víctor sempre va estar molt implicat en els tractaments i he de dir que, tot i que no és habitual en parelles amb problemes d’infertilitat, entre ells mai va perillar l’estabilitat del vincle i això, sense cap dubte, els va fer forts.

Una parella perseverant

Sempre aplaudiré la humanitat, la valentia i la perseverança d’aquesta parella que va ser capaç de trobar solució al seu patiment i fer realitat els seus somnis.

Us agraeixo la vostra col·laboració.  Aquí us deixo el seu testimoni:

«Després d’un temps intentant tenir un fill, ens van diagnosticar un problema d’infertilitat masculina i va començar el nostre periple fins arribar on estem ara, feliços amb dos fills ben macos i molt estimats. El camí fins aquí no va ser gens fàcil, però ens en vam sortir.

El ginecòleg, a la vista del nostre problema de fertilitat ens va recomanar acudir al centre del Dr. Brassesco amb el qual tenia una certa relació. Ens vam posar en mans del CIRH i de seguida vam tenir uns molt bons resultats amb la tècnica de FIV-ICSI; vam aconseguir un primer embaràs i ens va semblar que tot havia estat molt senzill i positiu, fins que van començar els problemes i els imprevistos. Vam perdre aquest primer embaràs quan estava en una fase molt avançada, per culpa d’una infecció. Després va venir un segon embaràs amb altres problemes que el van fer inviable i tot seguit més dificultats per aconseguir un embaràs que pogués perdurar. La pèrdua del primer embaràs va ser un cop molt dur, un gerro d’aigua freda: no ens pensaven que ens pogués arribar a passar una cosa semblant. Va ser llavors quan ens van recomanar acudir a psicoteràpia, per ajudar-me, sobre tot a mi, la dona, a descarregar la tensió i l’ansietat que tot aquest procés m’estava generant. El problema que identifico més clarament, en el meu cas, va ser que se’m va generar molta por a lo desconegut, al que pogués passar en cas d’aconseguir un nou embaràs i que no sabia trencar el cercle viciós de les idees negatives que rondaven pel meu cap. Sort vam tenir de l’ajuda de tot l’equip del CIRH, del suport dels psicòlegs i del nostre entorn familiar proper, de la nostra tenacitat i de la complicitat entre el meu marit i jo, que va fer que tiréssim endavant aquest desig tan gran que teníem de tenir un fill.

Vam passar per un estudi més aprofundit d’infertilitat, que va recomanar que apliquéssim la tècnica del diagnòstic preimplantacional, i, per fi, vam aconseguir un nou embaràs, aquest cop  viable, i vaig donar a llum el nostre primer fill. Les tècniques de relaxació i distracció del pensament que em van ensenyar a la psicoteràpia em van ajudar moltíssim al llarg de tot l’embaràs  i també després amb el naixement del bebè, ja que les preocupacions (i les alegries) amb els petits no s’acaben mai!

Passat un any vam decidir buscar un nou embaràs, vaig decidir tornar-me a posar en mans de la psicòloga, aquest cop va ser l’Helga Pallàs, especialista en psicologia reproductiva del CIRH, qui em va ajudar a portar de la millor manera possible aquest nou procés cap a la maternitat. El camí tampoc no va ser gens planer, vam haver de prendre decisions difícils com la de posar fi als intents frustrats d’aconseguir un nou embaràs per la mateixa via que l’anterior, i canviar de tractament. Després de sis cicles de FIV, vam optar per la donació de semen. No recordo que fos molt dur prendre aquesta decisió, el meu marit  i jo hi vam arribar convençuts, amb l’ajuda i bona informació que vam rebre en tot moment de l’equip del CIRH i els consells de l’Helga i les tècniques de control de l’ansietat que em va ensenyar a aplicar. D’aquesta manera va arribar el nostre fill petit, tan estimat i desitjat com el primer. Estem molt feliços i agraïts per haver pogut arribar fins aquí.

De tot aquest periple, ara ja només ens queden els records més dolços. El cos és savi i sap oblidar els mals moments. Destacaria que la psicoteràpia em va ensenyar a gestionar millor les incerteses, a saber escoltar i interpretar les sensacions del meu cos i a distreure els pensaments negatius; són aprenentatges que encara em són útils quan veig que la situació em supera.

Des d’aquí agrair a tot l’equip de professionals del CIRH per haver-nos ajudat a crear la nostra petita família».

Sònia i Víctor

Síntomas en la Beta-espera

Sintomas en la Beta espera¿Podemos adivinar si estamos embarazadas? ¿Quién no ha sentido la tentación/necesidad de adivinar si se ha producido el embarazo durante los días de espera de la prueba Beta-HCG?

Como ya hemos comentado en otras entradas del blog, durante la Beta-espera nos encontramos en un período de incertidumbre que resulta muy estresante.

Los primeros días, después de la inseminación o transferencia de embriones, somos conscientes de que es muy difícil que podamos sentir todavía ningún síntoma de embarazo por lo que estamos más relajadas. Pero según transcurren los días, la ansiedad va creciendo, las dudas empiezan a surgir y es muy frecuente que empiece la auto-observación obsesiva de los “síntomas”.

El transcurso del tratamiento y de los necesarios controles durante ciclo, hacen en cierta medida inevitable estar centradas en nuestro cuerpo. Y es todavía más difícil dejar de estarlo en la Beta-espera, ya que tendemos a “hipervigilar” todos los síntomas de nuestro cuerpo para obtener una respuesta antes de tiempo.

Estamos gran parte del día pendientes de lo que consideramos posibles síntomas de embarazo: pecho hinchado, dolor abdominal, sueño alterado, hambre, mareos, cansancio, estreñimiento, dolor de cabeza, etc. Pero debemos recordar que, en caso de estar embarazadas, se trataría de un embarazo tan incipiente que no necesariamente tendríamos que sentir nada todavía. Y debemos saber que tales síntomas pueden darse o no durante un embarazo y que cada embarazo, igual que cada ciclo de tratamiento aunque no exista embarazo, puede ser distinto manifestándose con síntomas diferentes. Además conviene explicar que muchos de los síntomas podrían darse por los efectos de la progesterona que estamos tomando según las indicaciones de nuestro ginecólogo y no porque estemos embarazadas. También muchos síntomas son similares a los experimentados durante el período premenstrual.

Durante los días de espera del resultado, también es muy frecuente que realicemos comprobaciones constantes al cuarto de baño preocupadas por las posibles pérdidas de sangre, pero aquí debemos saber que las pérdidas no tienen que ser necesariamente “señal de alarma”, pueden ser debidas a la manipulación del cuello uterino durante la inseminación o transferencia embrionaria o incluso debidas a un posible sangrado de implantación (no siendo por tanto motivo de preocupación, sino un signo de embarazo).

Por tanto, la conclusión de todo esto es que durante la espera de la prueba Beta-HCG, tan normal es tener síntomas como no tenerlos; y el hecho de experimentar o no síntomas no es “garantía” de nada, no nos da ningún tipo de información fiable de si estamos o no embarazadas. Siento deciros que, desgraciadamente, no podemos adivinar si existe embarazo y no queda más remedio que esperar por eterna que se haga la espera.

Todos los días acuden a nuestra consulta pacientes convencidas de no estar embarazadas por “no sentir nada” llevándose la grata sorpresa del positivo el día de la prueba; así como pacientes ilusionadas por “notar señales” que se llevan la enorme decepción de un resultado negativo.

Durante este período de espera (inconscientemente) será inevitable que “escuchemos” a nuestro cuerpo pero es importante racionalizar acerca de los posibles síntomas y no darles ningún tipo de “crédito” recordando que muchos de ellos son igualmente comunes en la menstruación y el embarazo. Por otro lado, también es importante identificar los momentos en los que estamos prestando más atención a las respuestas fisiológicas (por ejemplo, acudir al baño más a menudo de lo normal) para sustituirlos por actividades incompatibles con esta vigilancia, actividades distractoras que nos permitan focalizar nuestra atención en otras cosas.

Sin duda, para gestionar la ansiedad durante la betaespera y que ésta pase lo mejor posible, además de no dar importancia a los posibles síntomas, será fundamental adoptar una perspectiva positiva y realista.

10 consejos para sobrellevar la betaespera

10 consejos para sobrellevar la betaespera1.- Trata de dejar paso a tus emociones y acéptalas de forma natural. Si las evitas, éstas acabaran teniendo más peso y frecuencia.

2.- No tengas miedo de expresar y compartir tus pensamientos y emociones con la pareja. Favorece una buena comunicación con ella pero limita el tiempo dedicado exclusivamente al “objetivo embarazo”. Es importante tener otros proyectos en común, pues existe el peligro de que acabe siendo el “mono tema” en la pareja y ésta necesita “oxigenarse”. Por ello, puede ser bueno compartir tus preocupaciones con alguien más de tu entorno de confianza, así como con personas que hayan pasado por el mismo proceso.

3.- Comunícate también con personas que desconozcan que estás en tratamiento, a fin de centrar la atención en otros aspectos cotidianos y reducir el tiempo que pasas pensando en la beta. Tan malo es evitar los pensamientos u emociones como dedicarles todo nuestro tiempo, pues corremos el riesgo de elevarlos a la categoría de “obsesión”.

4.- Cultiva la paciencia y la actitud positiva. Dar mil vueltas a pensamientos negativos eleva la preocupación inútilmente.

5.- Dedica un “tiempo de mal rollo” limitado (unos 20 minutos) al día para descargar los pensamientos y emociones negativas referentes al problema de infertilidad (en este espacio de tiempo “todo” está permitido: llorar, enfadarte, gritar, etc.). Así, cuando éstos aparezcan en momentos inesperados, los delegaremos a ese periodo para poder continuar centrados en nuestras tareas. Saber que tenemos un tiempo que nosotros estipulamos, ayuda a aumentar nuestra sensación de control sobre la situación y por tanto reduce los pensamientos recurrentes y generadores de malestar a lo largo del día.

6.- Normaliza tu vida diaria, sin abandonar las tareas cotidianas, trabajo, ocio, etc., para que el tratamiento no sea el eje de tu vida y así poder seguir implicándote en situaciones en las que sí tienes control.

7.- Vive el presente. Centra tu atención en la tarea que se estés realizando en cada momento. Se trata de mantener la mente ocupada en cosas concretas, sin distracciones.

8.- Realiza ejercicios de respiración o técnicas de relajación para calmar la ansiedad y conseguir una desactivación fisiológica. Estos ejercicios ayudan a mejorar la capacidad de concentración (y por tanto reducir pensamientos negativos intrusivos) y desactivar el cuerpo (aceleración del pulso cardiaco, hiperventilación,  tensión muscular, etc.).

9.- No “autoobserves” tu cuerpo. Buscar en tus síntomas una respuesta al tratamiento alimentará la ansiedad sobre el resultado final. En estos días es normal tanto que aparezcan “síntomas” nuevos como no tenerlos y éstos no son “garantía” de nada. (Dedicaremos una entrada del blog a esta cuestión).

10.- Trata de integrar unos hábitos de nutrición, sueño y descanso saludables.

La sensación de “pérdida de control” en la Beta-espera

La sensacion de perdida de control en la Beta esperaA lo largo de todas las fases del tratamiento solemos tener una sensación de pérdida de control de nuestras vidas que resulta muy estresante, pero esta sensación se agudiza en la espera del resultado de la prueba de embarazo.

Hasta ahora, hemos seguido todas las pautas de medicación de nuestro ginecólogo (nos hemos pinchado la dosis indicada a la misma hora todos los días, hemos acudido a todas las visitas control para las ecos, estamos tomando el ácido fólico, etc.) sintiéndonos de esta forma totalmente implicadas en el proceso. Hemos superado gran parte de los posibles problemas que podríamos haber tenido en esta carrera de obstáculos: hemos respondido bien a la estimulación ovárica produciendo folículos, en la punción nos han extraído ovocitos, nos han llamado del Laboratorio de FIV para hablarnos de la evolución de nuestros embriones y han podido transferirnos uno o varios embriones!

Pero ¿qué ocurre una vez hecha la transferencia o inseminación?

Empieza una nueva etapa de incertidumbre en la que sentimos que no podemos hacer nada para conseguir el tan ansiado positivo. Podemos tomar el ácido fólico y la progesterona, podemos hacer un par de días de reposo relativo, pero poco más.

En otras áreas de nuestra vida si nos esforzamos, obtenemos un beneficio, un resultado, pero en este caso poco podemos hacer. Es en este momento cuando nos damos cuenta de lo “pequeños” que somos los seres humanos, cuando nuestros delirios de grandeza (de querer controlarlo todo) se derrumban. Siempre es menos estresante afrontar un resultado (aunque sea negativo) que sobrellevar la incertidumbre, el “no saber” puede ser peor que el fracaso a la hora de desplegar nuestro repertorio de estrategias de afrontamiento.

En la beta-espera nos encontramos a medio camino entre la esperanza del positivo y el miedo generado por un posible negativo. Los primeros días suelen ser mejores, estamos contentas por haber llegado hasta la última fase del tratamiento y somos conscientes de que es imposible que podamos sentir aún ningún síntoma por lo que estamos más relajadas. Según transcurren los días, la ansiedad va “in crescendo”, las dudas empiezan a surgir y es muy frecuente que empiece la auto-observación obsesiva de los “síntomas”. Los pensamientos negativos se presentan con más frecuencia que los positivos y nos escudamos en la falsa creencia de que los primeros nos protegen ante un posible fracaso. Esta situación estresante va acompañada de una reacción emocional que probablemente lleva con nosotras mucho tiempo pero que ahora “estalla” (ansiedad, irritabilidad, falta de concentración…). Y por si todo esto fuera poco, nos culpamos por sentir ansiedad pensando que tal ansiedad puede dificultar la implantación del embrión.

Ahora más que nunca es importante cuidar nuestro estilo de vida sin obsesionarnos. Debemos cuidar nuestras emociones, pero también integrar unos hábitos de nutrición, sueño y descanso saludables. Por lo tanto, sí podemos hacer algo! Tal vez no para conseguir el positivo pero sí para aumentar nuestra calidad de vida y no desgastarnos en el proceso: Continuar con nuestra vida diaria. Normalizar nuestro día a día. El trabajo, el ejercicio suave, la vida social y cultivar nuestras aficiones nos van a servir como estupendos distractores del pensamiento y las emociones. Racionalizar acerca de los posibles síntomas, muchos de ellos igualmente comunes en la menstruación y el embarazo, así como adoptar una perspectiva positiva y realista ayudarán a que la espera pase lo mejor posible.

Desmontando mitos (Presentación)

Desmontando mitos PresentacionExisten falsos mitos e ideas irracionales que repercuten en el estado emocional y la conducta de las personas con infertilidad. En esta sección intentaremos identificar y romper estos prejuicios e ideas preconcebidas para evitar que se establezcan falsas relaciones con el problema, ya que muchas veces éstas causan sentimientos de culpa y baja autoestima.