Síntomas en la Beta-espera

Sintomas en la Beta espera¿Podemos adivinar si estamos embarazadas? ¿Quién no ha sentido la tentación/necesidad de adivinar si se ha producido el embarazo durante los días de espera de la prueba Beta-HCG?

Como ya hemos comentado en otras entradas del blog, durante la Beta-espera nos encontramos en un período de incertidumbre que resulta muy estresante.

Los primeros días, después de la inseminación o transferencia de embriones, somos conscientes de que es muy difícil que podamos sentir todavía ningún síntoma de embarazo por lo que estamos más relajadas. Pero según transcurren los días, la ansiedad va creciendo, las dudas empiezan a surgir y es muy frecuente que empiece la auto-observación obsesiva de los “síntomas”.

El transcurso del tratamiento y de los necesarios controles durante ciclo, hacen en cierta medida inevitable estar centradas en nuestro cuerpo. Y es todavía más difícil dejar de estarlo en la Beta-espera, ya que tendemos a “hipervigilar” todos los síntomas de nuestro cuerpo para obtener una respuesta antes de tiempo.

Estamos gran parte del día pendientes de lo que consideramos posibles síntomas de embarazo: pecho hinchado, dolor abdominal, sueño alterado, hambre, mareos, cansancio, estreñimiento, dolor de cabeza, etc. Pero debemos recordar que, en caso de estar embarazadas, se trataría de un embarazo tan incipiente que no necesariamente tendríamos que sentir nada todavía. Y debemos saber que tales síntomas pueden darse o no durante un embarazo y que cada embarazo, igual que cada ciclo de tratamiento aunque no exista embarazo, puede ser distinto manifestándose con síntomas diferentes. Además conviene explicar que muchos de los síntomas podrían darse por los efectos de la progesterona que estamos tomando según las indicaciones de nuestro ginecólogo y no porque estemos embarazadas. También muchos síntomas son similares a los experimentados durante el período premenstrual.

Durante los días de espera del resultado, también es muy frecuente que realicemos comprobaciones constantes al cuarto de baño preocupadas por las posibles pérdidas de sangre, pero aquí debemos saber que las pérdidas no tienen que ser necesariamente “señal de alarma”, pueden ser debidas a la manipulación del cuello uterino durante la inseminación o transferencia embrionaria o incluso debidas a un posible sangrado de implantación (no siendo por tanto motivo de preocupación, sino un signo de embarazo).

Por tanto, la conclusión de todo esto es que durante la espera de la prueba Beta-HCG, tan normal es tener síntomas como no tenerlos; y el hecho de experimentar o no síntomas no es “garantía” de nada, no nos da ningún tipo de información fiable de si estamos o no embarazadas. Siento deciros que, desgraciadamente, no podemos adivinar si existe embarazo y no queda más remedio que esperar por eterna que se haga la espera.

Todos los días acuden a nuestra consulta pacientes convencidas de no estar embarazadas por “no sentir nada” llevándose la grata sorpresa del positivo el día de la prueba; así como pacientes ilusionadas por “notar señales” que se llevan la enorme decepción de un resultado negativo.

Durante este período de espera (inconscientemente) será inevitable que “escuchemos” a nuestro cuerpo pero es importante racionalizar acerca de los posibles síntomas y no darles ningún tipo de “crédito” recordando que muchos de ellos son igualmente comunes en la menstruación y el embarazo. Por otro lado, también es importante identificar los momentos en los que estamos prestando más atención a las respuestas fisiológicas (por ejemplo, acudir al baño más a menudo de lo normal) para sustituirlos por actividades incompatibles con esta vigilancia, actividades distractoras que nos permitan focalizar nuestra atención en otras cosas.

Sin duda, para gestionar la ansiedad durante la betaespera y que ésta pase lo mejor posible, además de no dar importancia a los posibles síntomas, será fundamental adoptar una perspectiva positiva y realista.

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