Entrevista a Rafael Lafuente: Biólogo. Responsable del Laboratorio de Andrología.

Rafael Lafuente
Rafael Lafuente

Concienzudo, puntilloso y riguroso. Así es el responsable de evaluar y “cuidar” los espermatozoides de nuestros donantes y pacientes.

El Laboratorio de Andrología que dirige es el lugar donde se realizan los seminogramas y otras pruebas de carácter andrológico a los varones. Allí también se capacitan (preparan, mejoran) las muestras de semen para realizar inseminaciones o fecundaciones in vitro, se congelan muestras y se recupera esperma de biopsias testiculares.

Hoy Rafa toma la palabra invitándonos a conocer su quehacer diario:

H.P.: Hace 19 años que estás trabajando con el Dr. Brassesco. A lo largo de estos años los avances científicos y clínicos nos han abierto un “mundo de posibilidades” y han hecho que la forma de trabajar sea muy distinta. Explícanos como fueron tus inicios en el CIRH y qué evolución has observado.

R.L.: He tenido la oportunidad de vivir los avances científicos más importantes en un campo de la ciencia que está en continuo cambio. Es fascinante mirar hacia atrás, y con esta entrevista, me estoy dando cuenta que en estos años he tenido la suerte de vivir una auténtica revolución en el campo de la Reproducción Asistida. En mis inicios encontré un equipo de personas reducido, éramos sólo 6 personas entre secretarias, médicos y biólogos. Desde entonces no hemos parado de crecer y se han ido definiendo los distintos departamentos y áreas de trabajo. He podido vivir de primera mano la incorporación de técnicas como la ICSI, la aparición de nuevos medios de cultivo, la mejora de los programas de crioconservación, y en los últimos años me he podido dedicar a incorporar nuevas técnicas diagnósticas de la infertilidad masculina, así como nuevas técnicas de selección espermática. Hoy en el CIRH somos más de 45 profesionales con un proyecto común, ayudar a parejas que quieren cumplir un deseo, ser padres.

H.P.: En el pasado, la responsabilidad de poder tener hijos recaía casi exclusivamente en la mujer y ésta era la única que se estudiaba en profundidad, percibiéndose en ella un sentimiento de culpabilidad e inadecuación. En la actualidad, la infertilidad masculina ha dejado de ser un mito y se ha determinado que el varón tiene un papel tan importante como el de la mujer a la hora de concebir un hijo. Debido a las diferencias culturales de género que todavía arrastramos, muchos hombres tienden a realizar una asociación equivocada entre la capacidad reproductiva y la masculinidad o sexualidad. ¿Cómo manifiestan los pacientes estos “roles” en vuestro laboratorio? ¿Qué reacciones o conductas soléis observar?

R.L.: Tienes razón, en la época de nuestros abuelos la mujer era la única responsable de no poder tener hijos, o al menos es lo que se creía. Hay que pensar que la mujer siempre ha estado mejor estudiada y que el hombre no lo ha sido tanto. Entre otras cosas, porque el hombre no tiene el hábito de acudir al médico, y menos para temas que puedan cuestionar su virilidad. La mujer no tiene problemas en ese sentido, externaliza más sus emociones y sabe muy bien a qué especialista acudir. Si el hombre necesita ayuda en algún tema reproductivo, acaba siendo atendido por el ginecólogo de su mujer o en el mejor de los casos por un urólogo. El problema es que aún no está bien definida la figura del andrólogo en la medicina moderna. Resulta chocante que no sea obligatorio disponer de un andrólogo en la plantilla de un centro de reproducción asistida, ¿cómo van explorar al hombre y realizar un estudio previo correcto? Queda mucho trabajo por realizar en este sentido, justamente para intentar que el paciente no asocie equivocadamente la capacidad reproductiva y la masculinidad o sexualidad. Con frecuencia hay pacientes que nos dicen que ellos están bien, que es su mujer quien tiene el problema. Es una conducta típica, lo que no saben es que incluso con un seminograma normal, podrían tener problemas para concebir por un factor masculino.

H.P.: Aunque los hombres juegan con ventaja, se ha visto que la edad también es un factor determinante en la fertilidad masculina. ¿Hasta qué punto puede influir? ¿Qué mensaje lanzarías en ese sentido?

R.L.: Aunque se sigue estudiando el efecto de la edad en la fertilidad masculina, uno de los últimos estudios publicados demuestran que la edad avanzada en el hombre infértil se relaciona con un incremento de la vacuolización de la cabeza del espermatozoide, así como de fragmentación del ADN, hay una peor morfología, menos movilidad progresiva y más espermatozoides muertos. Eso no significa que no podamos realizar un tratamiento de reproducción, pero debemos evaluar bien al paciente para tomar las medidas que sean necesarias para escoger a los mejores espermatozoides. Seguramente, en un futuro la tendencia será a realizar tratamientos muy personalizados, y la edad será una variable muy importante para diseñar dicho tratamiento, tanto para ella como para él.

Por tanto, mi mensaje es acudir al especialista lo antes posible, y que si se acude con cierta edad, que se estudie antes con un andrólogo para intentar conseguir el tratamiento más adecuado para su caso. En estos casos es cuando un buen diagnóstico puede resultar decisivo para el éxito del tratamiento.

H.P.: Para ser padres, además de mirar el “reloj biológico”, es importante cuidarse porque los hábitos de vida influyen en la calidad de los espermatozoides. ¿Cómo puede influir el estilo de vida? ¿Qué hábitos son recomendables?

R.L.: Es una pregunta que nos hacen con mucha frecuencia, ¿qué puedo hacer para mejorar los parámetros seminales? Está claro que no hay nada milagroso, que en esta vida hay que hacerlo todo con equilibrio, sin abusar de nada. Con una dieta equilibrada y algo de ejercicio debería ser suficiente. En ocasiones es necesario tomar algún complemento alimenticio como vitaminas y antioxidantes. Hay muchos en el mercado y específicos para la infertilidad masculina que aunque no hacen milagros, sí que hemos visto que mejoran la calidad de la célula, haciéndola más viable. De nuevo el andrólogo sabrá exactamente qué tipo de antioxidantes es el más adecuado y podrá aconsejarle al paciente. Además, disponemos de pruebas previas para evaluar el grado de estrés oxidativo de los espermatozoides, con estos resultados se puede decidir la conveniencia o no de tomar antioxidantes.

Algo que estamos estudiando en estos momentos es la influencia de la contaminación atmosférica en la calidad seminal. Seguramente hay efectos negativos pero intentaremos dilucidar hasta qué punto puede ser perjudicial. No olvidemos que Barcelona es una de las ciudades más contaminada de Europa.

H.P.: En tu día a día, se producen muchas situaciones delicadas (pedirle a un paciente que se “relaje” en un “cuartito” para recoger una muestra seminal, dar un mal resultado de un seminograma, notificar que no se han recuperado espermatozoides de una biopsia testicular) que requieren un cierto cuidado anímico de los pacientes. Por tanto, el trato humano que los biólogos podéis brindar es fundamental. Más allá de los conocimientos técnicos, ¿qué cualidades crees que debe tener un biólogo experto en Reproducción Asistida?

R.L.: Nuestra relación con el paciente es menos facultativa que la de un médico, y podemos dirigirnos a ellos desde un punto de vista más cercano. Sabemos que hay cosas que le pueden preocupar que al médico no se lo van a contar, pero en un momento determinado sí puede hacerlo con el biólogo, momento en el que intentamos tranquilizarlo. Muchas veces hay que ponerse en su lugar para tener una idea de lo que está sintiendo, y puede llegar a ser muy duro. Aunque la noticia sea muy mala siempre hay que intentar decir algo positivo, dar un rayo de esperanza.

H.P.: El Banco de Semen tiene un papel muy importante en pacientes oncológicos que deciden criopreservar su semen antes de realizar tratamientos de quimioterapia o radioterapia. ¿Qué observaciones tienes de los pacientes en esas situaciones tan extremas?

R.L.: Siempre hemos intentado cuidar mucho a estos pacientes, ya que este tipo de tratamientos suele afectar a la producción de espermatozoides. Cuando nos entregan la muestra es posible que se realicen el tratamiento de quimio al día siguiente o que tengan una operación importante. Les pedimos que se esperen para informarlos en ese momento de la calidad de la muestra y si es necesario congelar otra muestra, facilitamos al máximo nuestra disponibilidad. Actualmente, el centro CIRH tiene en marcha un programa gracias a su Fundación financiando el mantenimiento de las muestras congeladas de pacientes oncológicos durante los primeros cinco años. Con esta iniciativa también intentamos promocionar la preservación de la fertilidad de este tipo de pacientes. Y para ello es indispensable involucrar a los médicos oncólogos para que informen a sus pacientes de la posibilidad de preservar la fertilidad acudiendo a congelar muestras de semen a centros como el nuestro. Creo que al menos deberían de estar informados al respecto.

H.P.: En el laboratorio también tratáis con Donantes de Semen. Háblanos un poco de ellos: ¿Cuáles son sus principales motivaciones para donar? ¿qué dudas e inquietudes suelen transmitirte?

R.L.: Tenemos de todo, hay donantes con una clara vocación altruista que ya son donantes de sangre y que cuando se enteran de que se necesitan donantes de semen no les importa venir. La gran mayoría son estudiantes que sacrifican parte de su tiempo para ayudar a parejas o madres solteras. Evidentemente, cuando se enteran que hay una compensación económica por la donación, se ponen contentos y se motivan más. Muchos vienen con la duda porque quieren saber si son fértiles o no, y en muchas ocasiones han venido como candidatos a donante y salen como pacientes. Actualmente se rechazan por diferentes motivos a más del 80% de los candidatos, y es que la calidad seminal empeora con los años.

H.P.: ¿Qué te gusta más de tu trabajo y por qué?

R.L.: En mi trabajo he podido trabajar y formarme como embriólogo durante mis primeros 6 años en el CIRH y luego he desarrollado mi carrera profesional dirigiendo el Laboratorio de Andrología. Para mí fue importante tener los conocimientos de embriología para luego poder adecuarlos al mundo de la Andrología. La suerte es haber contado con un Director de centro que es fundamentalmente andrólogo y que ha sabido potenciar la andrología dentro del centro, dedicándole los recursos necesarios. La Andrología está de moda porque ahora nos hemos dado cuenta que hay muchos problemas derivados del hombre que no se solucionan con una FIV/ICSI. Empecé hace muchos años aprendiendo de los centros grandes, y ahora sin darnos cuenta, nos hemos convertido en un centro grande con muchas cosas que aportar. Con los años hemos incorporado técnicas que nunca hubiéramos pensado, tenemos los últimos avances científicos para poderlos ofrecer a nuestros pacientes, participamos en numerosos congresos y ayudamos a difundir todo ese conocimiento. Esto último pienso que es primordial, debemos transmitir lo que sabemos y lo que vamos descubriendo para que cualquier paciente pueda beneficiarse. Todo en conjunto hace que mi trabajo sea una aventura cada día.

H.P.: Explícanos la anécdota más curiosa que te haya sucedido trabajando

R.L.: Bueno anécdotas hay bastantes pero me viene a la cabeza la cara de muchos pacientes o donantes cuando les entrego el bote para recoger la muestra de semen. Me miran, y con la cara seria preguntan: ¿es necesario llenarlo?. Al ser el mismo bote que se usa para la recogida de orina, parece que surge esa duda y sólo de pensarlo se vuelven pálidos. Supongo que deben pensar que quizás es posible llenarlo, aunque se considera normal tener un volumen mínimo de 1,5 mL.

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