Entrevista a Cristina Mendoza: Auxiliar de Enfermería. Departamento de Administración.

Cristina es de esas personas que transmiten confianza desde el primer momento, siempre tan viva, tan franca, tan humana. Forma parte del Departamento de Administración del CIRH desde 2005 y la encontraréis en el turno de tarde.

Cristina Mendoza
Cristina Mendoza

Aquí os dejo la entrevista!:

H.P.: Explícanos como fueron tus inicios en el CIRH

C.M.: Empecé a trabajar con 18 años en la consulta en un mundo desconocido: ¿Banco de Semen?, ¿Infertilidad?, ¿Inseminación?… Al principio, intentaba colarme en las visitas de los médicos para entender algo y les hacía mil preguntas.

En seguida entré de lleno en contacto con personas que necesitan ayuda, confianza y seguridad de que todo va a ir bien y van a conseguir su objetivo.

El equipo es muy grande, (médicos, biólogos, técnicos, enfermería, psicología, secretarias etc.) y todos somos necesarios para cumplir deseos. Es un trabajo que te enriquece mucho como persona y te implicas sin darte cuenta en la vida de los demás.

Todavía alucino con los milagros de la ciencia. ¡El equipo CIRH hace magia!

H.P.: ¿Qué es lo más importante que has aprendido durante estos años?

C.M.: El centro CIRH se ha convertido con el tiempo en mi segunda familia. Junto a mis compañeras/os y el equipo médico, aprendí los conceptos básicos de la reproducción asistida. Pero lo más importante lo aprendí con las mujeres que acuden al centro con el deseo de ser madre. Aprendí a ser discreta, prudente, clara y a ser, de vez en cuando, una esponja capaz de absorber llantos y hacer aparecer una ilusión o esperanza.

H.P. Sin duda, refieres cualidades importantes para este tipo de trabajo. Desde el mostrador de recepción, ¿qué observaciones tienes de los pacientes que acuden al CIRH?, ¿qué dudas e inquietudes suelen transmitirte?

C.M.: Tras 9 años he observado que la mayoría de personas que cruzan la puerta y se dirigen a recepción para pedir información, tienen la ilusión y la incertidumbre de iniciar un tratamiento de reproducción asistida.

Supongo que las primeras preocupaciones de la mujer o de las parejas que observo son el tiempo que va a durar el proceso hasta conseguir el embarazo, el tema económico, y la confidencialidad, es decir, que el entorno (tanto laboral como familiar) no se entere que están acudiendo a un centro médico “para esto”.

Después de haberse visitado con el médico del equipo CIRH, las preocupaciones que nos transmiten los pacientes son diferentes. Ya están metidos en “la gran aventura” y por lo tanto, empiezan a estar pendientes de realizarse las pruebas solicitadas, interpretar los consentimientos informados, hacerse expertas en administrarse la medicación y seguir al dedillo las pautas indicadas por su médico hasta acabar el tratamiento.

Durante el proceso, muchas personas llaman a la consulta para resolver dudas tanto a nivel de tratamiento como a nivel personal. Es aquí, cuando a pesar de no ser ginecóloga, disfruto de mi trabajo al poder ayudar a las personas, resolviendo las dudas que no son puramente médicas  y transmitiendo confianza a la paciente de que ha hecho bien en ponerse en contacto con nosotros.

Una vez acabado el tratamiento, solo queda esperar ese fax o llamada con la gran noticia o con la peor desilusión. A pesar de no conocer a todas las personas que están al otro lado del teléfono, siento una alegría cada vez que escucho al Dr. Fabián decir “ahorra para comprar pañales porque estas embarazada”, igual que cuando no son buenas noticias, respiramos hondo para volver a acoger a esa mujer para seguir adelante.

H.P.: ¿Qué te gusta más de tu trabajo y por qué?

C.M.: Es muy gratificante que te llamen pacientes solo para comentarte como se sienten, porque significa que no solo estoy detrás del mostrador explicando un presupuesto, si no que me hacen partícipes de sus emociones y valoran mi opinión. Obviamente, hay personas más reservadas que les cuesta expresar sus sentimientos o inquietudes al equipo, y por lo tanto nuestro ejercicio es crear un vínculo desde la prudencia para transmitir confianza y seguridad.

H.P.: ¿Cómo crees que afecta la Infertilidad a nuestros pacientes a nivel emocional?

C.M.: Debe de ser muy duro desear algo con tanta fuerza y ver que aunque haces todo lo posible para conseguirlo, no obtienes el resultado que quieres: ser madre y padre. Entiendo que las personas que vienen a primera visita, vienen con una historia que contar, y han dado un paso muy importante para llegar aquí.

Supongo que la frustración e impotencia son sentimientos que todos deben vivir cuando las cosas no salen bien. Pero apoyarse en la pareja o familia es muy importante, y sobre todo nos tienen a nosotros para hablar, comprender y superar todos los obstáculos.

H.P.: ¿Cómo te afecta a ti a nivel personal trabajar en el CIRH?

C.M.: A nivel personal, creo que soy más tolerante gracias a trabajar en CIRH. Será porque trabajo con mucha gente alrededor; será porque escucho muchas vivencias tanto buenas como malas, será porque me hago mayor y creo que la familia es muy importante, será porque me encantan los bebés…

H.P.: ¿Cuáles son las experiencias vividas en la clínica que nunca olvidaras?

C.M.: Una mujer me hizo llorar cuando me explicó cómo había perdido a su hija en el octavo mes de embarazo. Por suerte es una mujer valiente y segura. Al cabo de unos meses, empezó un nuevo tratamiento e hice todo el seguimiento de sus visitas hasta el día de la transferencia. Decidió transferirse 3 embriones, a pesar de la insistencia del ginecólogo de que no era aconsejable, ya que había un alto riesgo de embarazo múltiple. Comprendiendo que la pareja había sufrido mucho y que ellos lo querían intentar por última vez, se transfirieron 3 embriones. Me acuerdo emocionarme el día que vi el resultado positivo, pero más nos emocionamos todos juntos cuando en la ecografía vimos 3 latidos cardiacos! Siempre los recordaré como ejemplo de superación.

Recuerdo también a una mujer que no aceptaba que necesitase una donación de semen, ya que el diagnostico era factor masculino. El marido no tuvo dudas de que tenían que seguir hacia adelante con la donación, pero ella se sentía culpable cada vez que dudaba de si iba a querer a ese bebe… Mientras se comía el bocadillo en la sala de espera al medio día, me sentaba con ella para preguntarle cómo estaba. La verdad, es que lo pasó mal pero gracias a la seguridad de su pareja inició el tratamiento. Yo no soy madre, pero tengo claro que lo importante no es tener hijos biológicos, es querer ser madre, y para ello no importa la genética, solo importa las ganas de querer, dar cariño y cuidar a una personita que será mi hijo, mi familia. Conocí a su hija, Xenia, a través de unas fotos y en persona con poco más de un añito cuando vinieron a por el segundo embarazo.

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